2007 octubre

EN REDES DE SALUD MENTAL: DE UNA EXPERIENCIA A OTRA

I Jornadas “Redes de salud mental comunitaria: el proceso hacia la desmanicomialización”, organizadas por Casa de Pre Alta, Servicio de Externación Hospital  Dr. A. Korn. Celebrando los 20 años de existencia.

5 y 6 de octubre de 2007. Teatro Argentino, La Plata.

Hace sólo un año y medio que trabajo en la Casa y vengo de trabajar cinco en el Hospital Neuropsiquiátrico de Necochea. De manera que no puedo evitar mencionar algo de la experiencia de allá para llegar a la de acá. Trabajé en el sector Internación y en Hospital de Día. Inicie el taller de plástica, continué y amplié el taller de teatro y el taller de radio. Retome el taller literario al que se sumó luego el grupo de escritores “Golpe de Dados”. Vengo de Necochea, aunque nacida y adolecida en La Plata. De allá nombrare a Sergio Swartzman, actor que trabajó ad honorem por más de diez años en el Neuropsiquiátrico de esa ciudad, quien me convocó para presentarme al cargo, y cuya impronta es duradera. Al Servicio de T. O. espacio donde trabajé. Al director   asociado del Hospital, el Licenciado Justo Pérez, por hacerme el pase lo más fácil posible. A la Residencia de psicología de esos años (2001/2005).Especialmente al Licenciado Luis Barragán, ex Jefe de Residentes, gracias a quien pude pensar mis inquietudes y reformular una práctica hospitalaria compleja. Con él, presentamos una primera idea para investigar el cruce entre arte y psicoanálisis, y sus posibilidades en el marco de una institución pública de salud mental.

Sintéticamente, contaré que cuando decido mudarme a La Plata deseaba encontrar un espacio  donde pudiera dar talleres de arte y  seguir pensando este cruce de arte y salud mental. Así, di con Alberto Justo, que trabajaba en la Casa y que sustentaba la idea de que el arte podía ser un recurso, no sólo un entretenimiento o una rehabilitación del llamado buen gusto. El venía trabajando en eso y nos alegramos mutuamente del encuentro. Conocí a Diana y  a todo el equipo, quienes me dieron una bienvenida y apoyo muy importante para comenzar.  Y que por supuesto tenían una experiencia de años en un dispositivo de externación, algo nuevo respecto de Necochea.  A todos ellos gracias. Coincidió mi llegada a la Casa con Lucía, Ismael y Adriana que venían de hacer un taller de títeres en el Hospital de día y propusieron continuarlo en la Casa. A ellos mi reconocimiento por su trabajo. Quiero mencionar a Matías, Federico y Cintia, sumados recientemente al taller de letras, a ellos también mi reconocimiento. Por último a los que aceptaron mis invitaciones a las clases  y son la razón de ser de los talleres.

Elegí este título  en redes porque, según la velocidad con que pronuncio estas dos palabras (que por su puesto remiten al título de estas jornadas), puedo ubicarme en mi trabajo y en algunas sensaciones que éste me produce.

Concretamente, hay momentos en que siento que estoy conectada en redes de acción, de intenciones, de conceptos, de compromisos, de logros, en fin, para la tarea global que la Casa se propone. Y hay otros momentos en que estoy llena de enredes, de confusiones, de manojos  totalmente desordenados, de contramarchas, dilataciones, esperas eternas, suposiciones, malestar.  Pienso que estos enredes cruzan todos los ámbitos de la acción pública comunitaria y, hoy por hoy, hay que contar con eso. Son parte de las condiciones de trabajo  aunque no necesariamente determinante del deterioro de nuestra práctica.

Creo que las personas con una formación de las llamadas superiores, estén o no acreditadas académicamente, tenemos una responsabilidad intelectual ante el malestar en la institución. Un malestar producido por códigos más o menos implícitos, que bordean los límites de la ética, y que juegan su papel aun más crudamente que lo que la letra o las regulaciones explícitas mandan. Digo esto y veo que acuerda con lo que Diana mencionaba ayer acerca de que la desmanicomialización, en el caso que nos compete, no sólo es edilicia, ni legal, ni formal, sino intrínseca a las personas con funciones específicas. Personas que son las que en el extremo más delgado de la cuerda desempatan para el lado de un tipo de relación u otra.

Hay responsabilidad ante el malestar, si hay interés en serlo (si no es como meter un elefante en un termo). Esta actitud responsable puede convertir en preguntas  esos puntos de enredos que nos detienen. Preguntar es la esencia del intelectual. Juan Pablo Feinnmann así lo recordaba en un suplemento que no encontré. No hay que ser un genio para reconocernos como intelectuales, sino repensar el hecho de que, más que las habilidades de la fuerza física, usamos en nuestro quehacer cotidiano laboral habilidades y estrategias psíquicas. Casi privilegiadamente, diría, pensando en la exposición del Enfermero Guillermo Hermida.  Me parece una bonita fórmula, ésta de ponernos en cuestión, para cambiarle el signo  a las dificultades y volver al trabajo con la mente abierta.

Y sobre todo, enfocar las antenas para afuera y reconocer que los sujetos a los cuales dirigimos nuestra acción están en general en peores condiciones que nosotros mismos. Estas condiciones son  también producto de años de internación, y de todas las deficiencias del modelo asilar. Es visible cómo la miseria, la pobreza, cruzan a la población de los hospitales mentales. Pobreza  de recursos materiales y de recursos para pensar el mundo. Quisiera aclarar este punto porque no pienso que ser pobre traiga consigo, como un líquido en un envase: la baja instrucción, la dificultad para el pensamiento abstracto, la no tendencia a convertirse en profesionales o expertos de alguna rama del conocimiento humano. Lo que veo es que ser pobre, es no haber tenido la oportunidad de incorporar las herramientas que hacen al desarrollo autónomo y pleno de una vocación que se plasmará con más o menos suerte en oficio, arte o profesión.

Esas herramientas, que son patrimonio de la humanidad toda,  no se socializan  de manera igualitaria en la comunidad, y el paradigma de transmisión de los conocimientos tiene un papel relevante  en achicar esa brecha o agrandarla, según tenga en cuenta o no a los sujetos concretos y singulares  que pretende educar. Como soy docente, este tema atraviesa  mi práctica como una espina bajo la uña. Y los otros docentes que están acá, de títeres y literatura, también se habrán confrontado con esta cuestión que propongo tomar  para la próxima etapa. Pero también esta dificultad es una pregunta que guía mi entusiasmo.

Lo particular de trabajar con materiales artísticos es que el arte es más que un conjunto de obras y terminologías .Es una dimensión de nuestra vida, una mirada al mundo y a nosotros mismos Una mirada que  está viva en nuestro singular temblor gratuito ante una idea, cosa o fantasía. Esto no hay que educarlo sino, modestamente, esperarlo, ansiarlo, olvidarlo, convivirlo, aceptarlo, de uno y de los otros, tal como intentamos día a día con los compañeros de los talleres, que algunos están por acá.

El gran tema es que a esa mirada hay que alimentarla y  convertirla en objeto, y encima objeto estético y encima entenderle a ese objeto en qué  contexto se hará cosa pública.

Y más por encima aun, y con esto termino, habrá que jugarse la esperanza para que ese nacimiento a la cosa pública venga en un mundo mejor para todos.

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